¿Hallará fe en la tierra?

Les refirió también una parábola acerca de la necesidad de orar siempre y no desmayar. Les dijo: “En cierta ciudad había un juez que ni temía a Dios ni respetaba al hombre. Había también en aquella ciudad una viuda la cual venía a él diciendo: ‘Hazme justicia contra mi adversario’. Él no quiso por algún tiempo pero después se dijo a sí mismo: ‘Aunque ni temo a Dios ni respeto al hombre, le haré justicia a esta viuda porque no me deja de molestar; para que no venga continuamente a cansarme’”. Entonces dijo el Señor: “Oigan lo que dice el juez injusto. ¿Y Dios no hará justicia a sus escogidos que claman a él de día y de noche? ¿Les hará esperar? Les digo que los defenderá pronto. Sin embargo, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”. Lucas 18:1-8 Reina Valera Revisada 2015

“¿Hallara fe en la tierra?” ¡Fascinante! Jesucristo formulando una pregunta retórica. No fue realizada con el propósito de incitar a la especulación, sino con el propósito de autoexamen. La pregunta fue dirigida a sus discípulos mientras les enseñaba acerca de la importancia de la constante e incesante oración, especialmente en momentos de dificultad. Según el contenido de la parábola, momentos donde la injusta parcialidad se estaba manifestando. Muy parecido al momento que estamos atravesando.

En la parábola vemos dos contrapuestos sociales. El juez, representando la autoridad, política, poder y elitismo. La viuda, representando la vulnerabilidad, dependencia y la que tenía que apelar al sistema jurídico/político.

El primero, tenía el poder de juzgar, sentenciar y aplicar justicia. La segunda, no tenía poder social, necesitaba que el juez fallara a su favor y necesitaba defensa.

El carácter y filosofía de vida del juez Jesús lo describe así: no temía a Dios ni temía a hombre. En otras palabras, en dicho hombre no se podía confiar. Su consciencia estaba cauterizada por su orgullo y prepotencia. No comprendía ni estimaba el valor del ser humano. Poseía una mente totalmente secular, impía no regenerada. Por otro lado, la viuda era tenaz e incansable. Su persistencia era implacable. La indiferencia del juez no la detenía a rogar su reclamo de justicia. Tan así, que esa consistencia e insistencia secuestro el orgullo del juez. Este es el contraste que plantea el Señor para enseñarnos no sólo la doctrina de la oración, sino además, la ética a identificarnos en ella.

 El juez resolvió hacerle justicia a nombre de su filosofía de vida. La cual era el secularismo. El juez “por algún tiempo” no considero el reclamo de la viuda ni actuó de acuerdo con su rol jurídico y social. Él tenía vasto conocimiento de que no se había aplicado justicia a un ser humano necesitado. O sea, él pudiendo hacer algo “por algún tiempo”, no hizo nada. Porque el secularismo aunque oye el reclamo de los que tienen el don de la fe en sus vidas, no lo escucha y lo ignora.  

¿Por qué Jesús nos presenta un juez con esas características en una parábola que lo que enseña es a la “necesidad de orar siempre y no desmayar”? Porque nos enseña no solo que la constante oración afina nuestras vidas a la soberana voluntad Divina, sino que además, a que la eficacia de la oración no estriba solo en la persistencia, sino en el carácter ético de Dios. Orar de acuerdo al carácter ético de Dios, hace la oración eficaz. No es al inverso.

Me explico, el ir constantemente ante el juez no fue lo que dobló el brazo del juez para que aplicara justicia. Aunque ese elemento se ve en la parábola, no es la enseñanza principal. La enseñanza principal es el carácter justo de Dios y el como nosotros, ante la injusta agenda del pensamiento secular (representado en el juez), debemos constantemente orar. No confiando en que el juez secular haga justicia, sino en el justo carácter del Dios de la gloria.

La razón por la que no debemos esperar justicia de el juez es lo que el dijo para sí: “Aunque ni temo a Dios ni respeto al hombre, le haré justicia a esta viuda porque no me deja de molestar; para que no venga continuamente a cansarme.” Él hizo justicia para su propio beneficio. Ese es el modo característico de operar del secularismo. Obrar en nombre de la justicia social, sin tener a Dios como centro ni el verdadero valor que tiene el ser humano ni la fe de nadie. Lo único que le interesa es su beneficio para continuar promoviendo y desarrollando su agenda personal.

Aunque el juez en la parábola es un personaje ficticio (aunque a quienes representa y lo que representa son reales), les pregunto, ¿cree usted que el juez hubiese querido perder su estrado por crasamente fallar en contra de una indefensa y pobre viuda? ¿Cómo lo vería el pueblo y sus colegas? En estos tiempos, ¿cómo lo presentarían en los titulares y televisión? A eso me refiero cuando digo que el secularismo aun cuando obra aparentemente a favor de los demás; realmente lo que está haciendo es para su propio corrupto, inmoral y egoísta interés. En fin, mover su agenda. Quedarse en la posición de poder desde donde puede continuar influenciando la sociedad.

Según la Wikipedia y otros diccionarios definen secularismo de la siguiente manera: “El secularismo (de secular) es aquel pensamiento o actuación que es perteneciente o relativo a la vida, estado o costumbre del siglo o mundo y, por tanto, que no tiene órdenes clericales y es ajeno a las prácticas y usos religiosos.”

Cabe añadir que el secularismo tiene dos vertientes, a saber:

  • El secularismo débil afirma la libertad de religión, estando libre de la imposición de alguna religión oficial o gubernamental sobre la gente, dentro de un estado o de una sociedad que es neutra sobre los asuntos de creencia espiritual, y no da ningún privilegio estatal o subvención a religiones (mirar también la separación Iglesia-Estado).
  • El secularismo fuerte establece que las decisiones y actividades humanas, sobre todo políticas, deberían estar basadas en lo que se consideran pruebas y hechos antes que en creencias con influencia religiosa. Las doctrinas religiosas están basadas en lo que consideran una verdad absoluta, mientras que el secularismo está basado en la razón que fue desarrollado durante la Ilustración. Los secularistas creen que todas las actividades que caen fuera de la esfera privada deberían ser seculares; es decir, no religiosas (véase la Razón pública).

Cristo les estaba enseñando a sus discípulos acerca de la dicotomía entre secularismo y fe. Con el fin de ampliar en sus corazones la doctrina y la ética bíblica que demanda la oración efectiva. Honestamente, espero que logremos nosotros también aprender esto.

Para lograr experimentar madurez y desarrollo en la comprensión de la esencia de la bíblica constante oración, se tiene que seriamente considerar el carácter y sustancia de lo que causa la aflicción o injusticia. Leamos con detenimiento lo que el Señor dijo: “Oigan lo que dice el juez injusto.”

¿El Señor dirige el pensamiento a lo que dice un juez injusto? Interesante. Lo hace porque el carácter del juez es contrario al de Dios. A veces nosotros comprendemos más fácil las cosas difíciles, viendo lo incorrecto primero. O sea, viendo el error primero, el cómo no hacerlo antes del cómo hacerlo. Así somos, criaturas que aprendemos de formas inverosímiles.  Estamos tan habituados a ver las cosas y conceptos desde una perspectiva humana, que se nos dificulta demasiado ver la Divinas reveladas en las Sagradas Escrituras. Especialmente en asuntos de ética y doctrina. Y aquí Cristo está enseñando ambas cosas, doctrina de la oración y la ética del carácter del Dios verdadero y del que ora. Para que comprendamos que Dios nunca trabaja su propósito desde el aspecto secular, (aunque lo controla), su obra es Divina, gloriosa y espiritual. Está siempre basado en su carácter ético y en perfecta armonía con su palabra.

La pregunta retórica para autoexamen ¿Hallará fe en la tierra? Va dirigida a nosotros. Sí, Jesús no le hizo esa pregunta a los fariseos y paganos, sino a sus discípulos. Es a nosotros los escogidos de Dios que claman a Él día y noche. A los que Él no hace esperar y defenderá presto.

Esto plantea un dilema. Porque, si Dios es quien escoge y dio la fe, oye el clamor y defiende; ¿por qué pregunta si hallara fe en tierra cuando regrese? Porque se refiere a cuan arraizada estara la secularización en el corazón de sus discípulos. Como ya había mencionado, la pregunta no es para promover la especulación, sino para que nos auto examinemos.

Amado lector. En estos días de pandemia, si algo Dios nos ha mostrado de nuestra condición, es cuan secularizados estamos los cristianos.

Hemos reaccionado ante esta situación de acuerdo a lo que ha presentado el secularismo, en vez de responder conforme a la fe y esperanza recibida por la gracia de Dios.

¿En que me baso para aseverar tal cosa?

  • Nuestra forma de pensar. Es sorprendentemente triste oír cada vez más a hermanos hablar de acuerdo con la narrativa secular que basándose en los principios bíblicos. Hermanos que lo que hacen desde una condición de pánico es defender lo que el secularismo ha coordinado, implementado y orquestado para el adoctrinamiento de la mente mundo. Recordemos que Cristo dijo:

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón presenta lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón presenta lo malo. Porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Lucas 6:45

  • El pánico mostrado. Caímos en el mismo nivel de pánico que el mundo. No es que seamos negligentes con los vulnerables o necios llenos de un falso y arrogante heroísmo. Ni que creamos que somos inmunes al COVID-19. No es que no mostráramos amor y obediencia. No es ser crueles con los que han perdido sus seres amados, empleos y paz mental. ¡No y mil veces no! Todos estamos sufriendo de una manera u otra. Eso nos duele al punto que estamos escribiendo este articulo con la intención de alentar y consolar.

Es que somos la iglesia, los cristianos, los escogidos que claman de día y noche y Dios los defenderá pronto, los llamados a vivir en este Mundo de la siguiente manera:

“Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No vale más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres. “Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no puede ser escondida. Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón, sino sobre el candelero; y así alumbra a todos los que están en la casa.  Así alumbre la luz de ustedes delante de los hombres, de modo que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.

 En otras palabras, la gracia capacitante de Dios nos da el agente preservador (sal) y la iluminación que orienta y en medio de confusión. Se tiene que ver una diferencia entre un cristiano y un mundano en cuanto a cómo se enfrenta la situación. El mundo reacciona como de él se espera, pero a nosotros nos falta mostrar el amor acompañado de fe práctica. Nos vemos como los que no tienen esperanza. Sinceramente, acobardados. Poniendo la esperanza en lo secular, no en Dios. No hablo de ahora, que ha bajado la intensidad un poco, me remonto al comienzo del asunto. Alguien dirá: “esa es tu opinión”.  Y es muy cierto. Pero mi opinión se basa en la realidad que demuestra una conducta.

  • La superficialidad en la ética cristiana. Fascinantemente el texto mas citado se ha vuelto Romanos 13:1

“Sométase toda persona a las autoridades superiores porque no hay autoridad que no provenga de Dios; y las que hay, por Dios han sido constituidas.”

¿Eso es palabra de Dios? Desde luego que sí. Pero ¿por qué no lo hemos seguido tan cabalmente cuando aplicamos a ayudas de asistencias económicas públicas? O ¿en el rendimiento de los impuestos? O en ¿cómo nos sometemos a las leyes de tránsito? O aun durante esta pandemia ¿en cómo hemos seguido las órdenes de distanciamiento social cuando han abierto un parque o playa? Etc.

La ética que enseña este versículo nunca la hemos tomado tan enserio como ahora y se debe al pánico y no por el respeto a la Palabra de Dios. Eso hace la ética de la obediencia superficial, por no decirle hipócrita.

Ser luz en las tinieblas no es ofrecer y dar ayuda social y humanitaria en estos momentos. Eso muy bueno, hay que continuar haciéndolo, pero no por hacerlo se está siendo luz de la Tierra. Eso lo está haciendo el mundo a mayor escala que nosotros. La filantropía ha alcanzado un alza enorme durante esta pandemia. Los médicos, enfermeras, científicos, bomberos, policías y todos los servidores públicos se han crecido con gallardía y extraordinaria valentía. El justo Dios les dará conforme a su soberana y equitativa providencia. Felicitar a esta gente no es suficiente. Realmente son hombres y mujeres que han servido heroicamente.

Ser luz en medio de las tinieblas es brillar no con luz propia (la cual no existe). Aun así muchos lo que han utilizado esta situación para buscar popularidad y “views” en las redes sociales para brillar. ¿Saben por qué? Porque en el pensamiento secular a la popularidad se le da más valor que a la verdad. Ser luz es ser un reflejo del Cristo que habita en luz inaccesible. Es ser antorchas encendidas en medio de momentos como estos. Que se vea una marcada diferencia en cómo se enfrentan situaciones adversas. Es activamente contribuir en proveer sabia y correcta orientación hacia los principios bíblicos. Es en medio de nuestras debilidades e imperfecciones, enfrentar la adversidad como Jesús nos enseñó. Ser luz es estar a la vanguardia de la verdad escritural balanceadamente.

El secularismo busca a remover a Dios de la experiencia humana. La fe proveniente de Dios, siempre lo mantendrá en el centro de la vida del que la posee.

Eso enseño el Señor en la parábola. No solo a orar sin desmayar, sino también a constantemente orar teniendo presente la esencia del solapado pensamiento que actúa dentro de las circunstancias. Esa consistencia no tuerce brazos, esa consistencia ahoga el secularismo.

¿Sabe algo? El promotor del secularismo y sus secuaces ya están derrotados.

“Por tanto, de la manera que han recibido a Cristo Jesús el Señor, así anden en él, firmemente arraigados y sobreedificados en él, y confirmados por la fe así como han sido enseñados, abundando en acciones de gracias. Miren que nadie los lleve cautivos por medio de filosofías y vanas sutilezas, conforme a la tradición de hombres, conforme a los principios elementales del mundo y no conforme a Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad; y ustedes están completos en él, quien es la cabeza de todo principado y autoridad. En él también ustedes fueron circuncidados con una circuncisión no hecha con manos, al despojarlos del cuerpo pecaminoso carnal mediante la circuncisión que viene de Cristo. Fueron sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también fueron resucitados juntamente con él por medio de la fe en el poder de Dios que lo levantó de entre los muertos. Mientras ustedes estaban muertos en los delitos y en la incircuncisión de su carne, Dios les dio vida juntamente con él, perdonándonos todos los delitos. Él anuló el acta que había contra nosotros, que por sus decretos nos era contraria, y la ha quitado de en medio al clavarla en su cruz. También despojó a los principados y las autoridades, y los exhibió como espectáculo público habiendo triunfado sobre ellos en la cruz.” Colosenses 2:6-15

Su final ya esta decretado.

“Y el diablo que los engañaba fue lanzado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.” Apocalipsis 20:10

Iglesia volvamos a la constante oración con fe desde la sana posición bíblica. No negociemos con el secularismo ni lo abracemos. El siempre nos lastimara.

A continuación parte de la ejemplar consoladora oración hecha por nuestro Señor. Aquí observamos lo que hemos compartido en este articulo:    

“Yo les he dado tu palabra, y el mundo los aborreció porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad. Así como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo. Por ellos yo me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad.” Juan 17:14-19

 No somos del mundo, por tanto no nos alineamos con su secularismo a causa del pánico de un virus. Recordemos que:

“Más bien, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy convencido de que ni la muerte ni la vida ni ángeles ni principados ni lo presente ni lo porvenir ni poderes 39 ni lo alto ni lo profundo ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.” Romanos 8:37-39

No temamos.

»La paz les dejo, mi paz les doy. No como el mundo la da yo se la doy a ustedes. No se turbe su corazón ni tenga miedo. Juan 14:27

¿Hallara fe cuando regrese a la tierra? Examínate y contesta la pregunta.

En autoexamen;

Israel

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