¿Para qué es la Navidad?

Este es el ultimo articulo del año 2019. Es el número cincuenta y dos. ¡Gracias y gloria a Dios!

Muchas preguntas se han hecho acerca de la Navidad. Tales como: ¿Dónde comenzó la navidad? ¿Quién es la Navidad? ¿Cómo es la Navidad? ect. Pero, la pregunta clásica es: ¿ Qué es la Navidad? Personalmente opino que esa pregunta está ya contestada, tanto correctamente como erróneamente.

Deseo tratar de plantar otra pregunta y aportar a la respuesta de la misma. La pregunta es: ¿Para qué es la Navidad? Para eso les invito a que leamos el siguiente pasaje.

” De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos ha dado el ministerio de la reconciliación:  que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándoles en cuenta sus transgresiones y encomendándonos a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo; y como Dios los exhorta por medio nuestro, les rogamos en nombre de Cristo: ¡Reconcíliense con Dios! Al que no conoció pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él.” 2 Corintios 5:17-21

Como sabemos la Navidad está centrada en Cristo. Sin Cristo, no hay Navidad. Es claro que la Navidad trata el asunto del nacimiento virginal de Jesús. Tenemos claro que Jesús nació en un pesebre en Belén. Tenemos muchísima mas información acerca de la Navidad. No les quiero aburrir repasando lo que sabemos, sino enfocarme en la respuesta a la pregunta sobre el tapete.

¿Para qué es la Navidad?

No voy a enfatizar en lo que está trillado como: “la Navidad no es para comprar, festejar, emborracharse, meterse en deudas etc”. Aunque todo eso es cierto, deseo tratar el asunto con mayor consciencia. En el pasaje citado arriba, el Espíritu Santo a través del apóstol Pablo, nos revela elementos que nos ayudan a contestar la pregunta. Observemos el siguiente elemento: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos ha dado el ministerio de la reconciliación: que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo…”

Reconciliación

La esencia de la Navidad enfocada en este pasaje es reconciliación con un corazón lleno de sincera intención y lleno de amor. El texto nos dice: “… todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos ha dado el ministerio de la reconciliación…” Dios proveyó todo. Nos dio a Cristo en la Navidad para reconciliarnos consigo mismo. No tenia porque hacerlo, sino por su infinito amor y Divina gracia, lo hizo. La palabra reconciliación es este pasaje nos habla de llevar al exacto punto original las cosas relacionales. Es una muy alta demanda la exigida aquí. Esto para nosotros es casi imposible. Debido a que nosotros ponemos muchas condiciones en los asuntos relacionales.

Esta demanda es tan extricta que por eso nos hacemos los desentendidos y cambiamos la vista ante el estado de algunas de nuestras relaciones. Hablando de relaciones, vayamos al próximo elemento que debemos considerar en la respuesta a la pregunta.

Relación

Obviamente la reconciliación es necesaria para reparar relaciones rotas. Echemos un vistazo a nuestra relación con Dios desde el principio. Nuestro pecado rompió la pura y santa relación que se tuvo con Dios. En Adán, todos pecamos y morimos espiritualmente. Es que la naturaleza de nuestra ofensa fue catastrófica, por tanto, Dios mismo, nos da a Jesús en la Navidad, para reparar de una vez y para siempre, el desastre que causó nuestro pecado. Jesus en la Navidad, es el centro y unico que podia cumplir con la elevada demanda que requería la reconciliación. Fue la perfecta forma en que Dios había decretado reconciliarnos consigo mismo. De otro modo, nunca hubiese sido posible reconciliarnos con Dios. Si Dios mismo no lo hacia, ningún ser humano lo hubiera logrado hacer. Estando así sin esperanzas ni otra oportunidad.

Para eso Él decidió no tomar en cuenta nuestras transgresiones. Dios no solo nos perdonó sino que además, no nos condenó por las tales. De Él no haber decidido en amor tener tan inmerecida misericordia, hubiese sido imposible para nosotros poder gozar de la reconciliación que restauró nuestra relación personal con Él. Sin lugar a dudas, fue Dios quien decidió salvar nuestra relación con Él. Dios ama estar en relación con sus hijos. ¡Que amor tan incomprensible! Es el amor de Dios.

La Navidad entonces es para que nosotros hagamos lo pertinente para reparar relaciones rotas. Esto tiene que incluir sacrificios hechos en amor. Estoy consciente que se han cometido y recibido ofensas terribles, y que obviamente no somos Dios. Pero, en lo que respecte de nosotros, busquemos y hagamos accesible esa reconciliación que restaura relaciones. Aunque no solo en la Navidad debemos trabajar en esto, aun asi, no desaprovechemos la oportunidad que nos brinda Dios en esta época. Lo que Dios hizo para darnos a Jesús en la Navidad y para que lo hizo, debe provocar en nosotros profunda reflexión y enmienda de corazón. Esto nos lleva al próximo y último elemento a considerarse para responder a la pregunta.

Encomienda

Tal como Dios hizo con nosotros, Él nos encomienda que prediquemos y hagamos con otros. “…encomendándonos a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo; y como Dios los exhorta por medio nuestro, les rogamos en nombre de Cristo: ¡Reconcíliense con Dios!

Dios confía tanto en lo que hizo con nosotros que nos confía la palabra y acción de reconciliación. Su confianza no se basa en nuestras habilidades, elocuencia o alguna característica sobresaliente en nosotros. Su confianza está basada en su obra reconciliadora. La misma, es perfecta y eterna; es inmutable e infalible. Su obra reconciliadora sentó para siempre el ejemplo en nosotros a tal magnitud, que no debemos tener ningún problema compartiéndolo con otros. Con tan solo nosotros reconocer cómo fue posible para nosotros poder ser reconciliados, así debemos cumplir la encomienda.

Dios nos da la encomienda de ser sus embajadores aquí en la Tierra. Pero, ¿son todos los seres humanos embajadores? No, son los que están en Cristo, los que son nuevas criaturas, los que ya no viven en las prácticas y cosas pasadas, sino que andan en novedad de vida. Son los que representan a Dios aquí en la Tierra. Todo esto posible gracias a la nueva vida y naturaleza que Dios nos dio en Cristo. Y Cristo para hacerlo llegó a nosotros en la Navidad.

Concluimos que, la Navidad es para reconciliar. La Navidad es para perdonar. La Navidad es para restaurar relaciones. La Navidad es para cumplir la encomienda. La Navidad es para rogarle a los hombres “… ¡Reconcíliense con Dios! Al que no conoció pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él.”

A todos los que siguen este blog les deseamos una maravillosa Navidad y un año nuevo lleno de presencia de Dios. Un año de mucho aprendizaje y fortalecimiento en su relación con Dios.

Gracias por sus oraciones, comentarios y leer estos artículos. Como siempre les pido que gentilmente los compartan y suscribase al blog si aún no la hecho.

Hasta el año que viene si Dios lo permite.

En Cristo;

Israel

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