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¿LO QUE BUSCAS, LO ENCONTRARÁS?

Este mes deseo compartir este artículo escrito por el hermano Juan Ramón Sarabia Núñez. Este artículo es parte de una reflexión que él me autorizó a publicar haciéndose el responsable del crédito intelectual.

Encontré muy interesante y edificante la reflexión y deseo compartirla con ustedes.   

“Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros. Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.Proverbios 2:3-6

Leí la anécdota de un Hermano predicador, que fue invitado por un grupo de hermanos, para que predique en su congregación, y él fue a predicar, y cuando terminó la predicación, el líder oró y cantaron por las ofrendas y el predicador rebuscando en el bolsillo, sacó unas cuantas monedas equivalentes a dos dólares y lo depositó en la caja de la ofrenda que estaba junto a la puerta de entrada.

Y cuando ya se disponía para volver a casa después de despedir de los hermanos, y ya estaba a punto de montar su caballo, cuando el hermano tesorero de la congregación lo detuvo, diciéndole, espérame, Hermano, —Hermano, queremos agradecerle que hoy haya venido a bendecirnos con un buen mensaje de aliento y exhortación y es costumbre de los responsables de nuestra congregación bendecir con la bendición que Dios nos bendijo al predicador invitado, entregándole todas las ofrendas que se hayan recogido en el alfolí después del culto, como agradecimiento al Hermano.

Y en eso, el tesorero le entregó en un sobre unas cuantas monedas y se retiró y ya por el camino el hermano reviso el sobre y se encontró con su misma moneda equivalente a dos dólares que depositó en el alfolí, y esto le hizo meditar durante el trayecto del viaje al hombre y le dijo a Dios:

—Señor, si hubieses dado más de mí, ¿me habrían dado más?

El apóstol Pablo escribió a los Corintios, que Dios prueba las intenciones del corazón:

“Ahora bien, lo que se requiere de los administradores es que cada uno sea hallado fiel. En cuanto a mí, en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros o por tribunal humano. ¡Ni aun yo mismo me juzgo! Aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor. Así que no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas y manifestará las intenciones de los corazones. Entonces, cada uno recibirá su alabanza de Dios.” (1ªCorintios 4:2-5)

Parece que, al Hermano, ese día le despertó y le dio a entender también lo que él esperaba, y Dios le hizo ver el valor de su entrega es casi condicionado como los de (2ª Corintios 2:17) a tal punto de negociar, y además los miembros de la congregación no tenía ningún compromiso con Dios, aunque decía amarle, solamente era en palabras y no entendía los principios de la Escritura.

“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. En esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él, pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. (1ªJn3:16-20).

Sencillamente, aunque decimos ser cristianos lo que invertimos por nuestra vida y por nuestra familia, es como 1000 veces muchos más de lo que supuestamente ofrecemos a Dios como agradecimiento, somos como los ricos de y no aprendemos nunca de la pobre viuda (vs2) del mismo pasaje.

“Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. Vio también a una viuda muy pobre que echaba allí dos blancas. Y dijo:—En verdad os digo que esta viuda pobre echó más que todos, 4 pues todos aquellos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.” (Lucas 21:1-4)

Lo que siembra eso recogerá: “Y al que se le enseña la palabra, que comparta toda cosa buena con el que le enseña. No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos. Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:6-10).

En estos días estuve hablando con un pastor, que quisieron traer a un “predicador estrella”, para una campaña evangelística, pero que el “evangelista” resultó ser “Armando Negocio con la Cruz de Jesús”, tiene un presupuesto muy alto, -mientras que el apóstol Pablo decía lo opuesto:

“Mas yo de nada de esto me he aprovechado. Y no escribo esto para que así se haga conmigo; porque mejor me fuera morir, que permitir que alguno me prive de esta gloria. Porque si predico el evangelio, no tengo nada de qué gloriarme, pues estoy bajo el deber de hacerlo; pues ¡ay de mí si no predico el evangelio! Porque si hago esto voluntariamente, tengo recompensa; pero si lo hago en contra de mi voluntad, un encargo se me ha confiado. ¿Cuál es, entonces, mi recompensa? Que al predicar el evangelio, pueda ofrecerlo gratuitamente sin hacer pleno uso de mi derecho en el evangelio” (1ª Corintios 9:15-18).

Recuerda, qué lo que buscas eso encontrarás, espero que buscas agradar a Dios, más que la fama y la riqueza.

 “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro? Ningún siervo puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.» Oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él. Entonces les dijo: «Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación. (Lc16:10-15)

Juan Ramon Sanabria

Editado por:

Israel Santos

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4 thoughts on “¿LO QUE BUSCAS, LO ENCONTRARÁS?

  1. Hermoso enseñanza de gran bendición acordándonos siempre que debe ser nuestra motivación deseo del corazón en todo todo lo que hacemos para el Señor pues El es el que conoce nuestros pensamientos y escudriña el corazón. Amen

    1. Amen. El que escudriña los corazones sabe la intencion del corazon. Gracias por su valioso comentario. Adelante en Cristo.

  2. Dios les bendiga ,,,
    Dios que escudriña nuestros corazones y sabe las intenciones quiere totalmente obediencia ,volver al primer amor ,trabajando los frutos del Espíritu pq por sus frutos los conoceréis, examinandonos cada día como dice el salmo 24;3,4 ¿quien subirá al monte de Jehová? ¿quien estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazon;El que no a elevado su alma a cosas vanas,ni jurado con engaño.
    Pq,
    Galatas 5 ; 9 un poco de levadura leuda toda la masa,,

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