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¡Agradecidos!

“Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo. Y sed agradecidos.”

Colosenses 3:15

¡Cuánta ingratitud! Me sale del alma este grito. Cuanto más observo la hermosa careta de la abundancia, más escalofríos me causa el ver la siniestra cara de la ingratitud.  

La ingratitud se manifiesta en todos los niveles en la sociedad. Donde haya seres humanos, allí está presente. Causa disensiones dentro del núcleo familiar. Destruye relaciones en el ámbito laboral. Corta las más largas relaciones. Hiere a sangre fría las espaldas de amigos. Su presencia hace estragos dentro de las congregaciones y obviamente aniquila al que cae bajo su cruel hechizo.

La ingratitud es un metastásico cáncer dentro del alma. Que no se cura la quimioterapia de otorgarle al alma todo lo que se le antoja. Ni con la radiación de sentir que siempre se tiene la mejor posición en la mesa de la vida. Este cáncer requiere ser extirpado con el bisturí de la gratitud.  

Importancia de la gratitud

Alguien dijo: “que mostrar respeto abre puertas y oportunidades, pero la gratitud las mantiene abiertas.” En otras palabras, la gratitud es una cualidad requerida para poder disfrutar paz. No solo disfrutar la paz, sino que la paz gobierne nuestros corazones, tal como nos exhorta el versículo anterior.

La gratitud no es solo un adjetivo, es un verbo. No es más que un sentimiento, como ya mencioné es una cualidad. Sabemos que no siempre se siente ser agradecido, por tanto, la gratitud requiere acción.

La gratitud expresa externamente la paz interna que reside en el alma. La gratitud silencia la envidia y decapita la amargura.

La gratitud valora aun lo que se pueda considerar insignificante. La gratitud tiene larga y buena memoria.

¿Qué dice la Biblia?

La Biblia nos enseña que la gratitud es un mandato. Es algo imperativo que no solo hay que poseer y desarrollar; sino que mostrar. El texto dice: “…y sed agradecidos.”

Dios no da la opción de ser ingrato. Ni de escoger entre gratitud e ingratitud. Aunque si decidimos entre una y la otra, la Divina orden es que seamos agradecidos. No porque podamos decidir significa que lo que decidamos Dios tendrá que aprobarlo. Dios es claro, El dijo: sed agradecidos.

Al observar el texto aprendemos que ser agradecidos produce paz que gobierna en el corazón (mente, alma); y que, además, fuimos llamados a gozar de unidad dentro del cuerpo de Cristo, el cual es la iglesia. La gratitud entonces está vinculada a paz y unidad.

¿Por qué es tan importante mostrar gratitud?

Al genuinamente mostrarla se evidencia que se posee una valiosa cualidad como ser humano. Dentro de los creyentes, ser agradecido, demuestra que se ha experimentado el nuevo nacimiento.

También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,

2 Timoteo 3:1-2 (énfasis añadido)

La ingratitud es una característica en seres humanos sin nacer de nuevo.

¡Que triste es ver a supuestos cristianos ser ingratos!

¿Cómo se desarrolla la gratitud en mi vida?

  Desarrollar la gratitud es imperativo. El mismo requiere que se comprenda la esencia del amor y la misericordia. El amor y la misericordia son elementos fundamentales para lograr desarrollar la capacidad de gratitud en nuestras vidas.

 “Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis?, pues también los pecadores prestan a los pecadores para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

Lucas 6:32-36

Este pasaje dice algo impactante, dice: “…él (Dios) es benigno para con los ingratos y malos…” Cristo está enseñando acerca de algo que todos debemos prestar mucha atención. El Maestro enseñó a sus discípulos que el verdadero amor es desinteresado y no busca méritos. De hecho, si hubiese algún mérito, es en dar amor sin esperar ser amado.

La esencia de la gratitud estriba en el mismo principio, se agradece sin esperar que se agradezca la gratitud. Ni se hace algo buscando que se agradezca. Cristo dijo que aún los pecadores aman a los que los aman y prestan esperando recibir a cambio.  

La gratitud requiere que se haga lo inusual. Amar sin esperar ser amado, prestar sin esperar recibir a cambio y agradecer sin esperar gratitud en retorno, es inusual, es raro y escasea.

La gratitud no es una cualidad que manifiesta la mayoría

“Al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: —¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: —Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que, mientras iban, quedaron limpios. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies dándole gracias. Éste era samaritano. Jesús le preguntó: —¿No son diez los que han quedado limpios? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviera y diera gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: —Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

Lucas 17:12-19

Los diez leprosos recibieron sanidad. Todos experimentaron el poder de Cristo. Los diez tuvieron la bendición de volver a sus familias y sociedad. Los diez pasaron de infrahumana miseria a total restauración. Pero solo uno de ellos mostró gratitud.

Las bendiciones muchas veces nos achican la memoria. La felicidad nos causa demencia. Disfrutamos la satisfacción sin recordar quien nos la dio y cómo la recibimos.

El agradecido recibió lo eterno, salvación. Los ingratos solo lo temporal, sanidad. Es justo decir que el agradecido recibe de Dios más que el ingrato a pesar de que Dios es benigno para con los ingratos y malos.

¿Agradecerle a Dios en mi corazón es suficiente para poder decir que soy agradecido?

No. Dios considera gratitud completa no solo agradecerle a Él sino también mostrar gratitud al canal o instrumento que Él usó para bendecirnos en alguna manera.

Veamos el siguiente pasaje.

 “Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal–berit. No se acordaron los hijos de Israel de Jehová, su Dios, que los había librado de todos los enemigos de su alrededor, ni se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, o sea, de Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.”

Jueces 8:33-35

Lo que observamos en este pasaje es asquientamente cierto. La prostitución espiritual es madre de la ingratitud. Prostitución espiritual nos es otra cosa que venderse por obtener algún efímero bien material o satisfacer un placer. Es establecer sin amor, un contacto íntimo con alguien solo por supuesto beneficio propio. El que practica prostitución espiritual será ingrato a la postre.

¿Por qué?

Porque la peste que emana la putrefacta prostitución espiritual afecta la memoria de los que fueron una vez bendecidos, causando así que la ingratitud se manifieste.

Obviamente, olvidarse de Dios causará que nos olvidemos de los hombres de Dios. Esto le abre la puerta a Baal, quien induce al pecado de ingratitud.

A pesar de que Gedeón había muerto, los de su casa aun vivían. A ellos no les mostraron gratitud en honor a lo que Gedeón había hecho por el pueblo.

Es triste ver como se olvidan las familias de hombres que han dado sus mejores años a congregaciones y concilios. Como no les agradecen genuinamente los sacrificios que hicieron, para que hoy otros disfruten de los beneficios.

Termino

Estamos viviendo en unos tiempos donde la ingratitud está rampante. La consciencia de los hombres está cada vez más cauterizada. El reclamo al derecho humano ha causado que la gratitud este en peligro de extinción.

Seamos agradecidos. No nos olvidemos de Dios ni de quienes el uso para nuestro bienestar. Aunque no podamos estar siempre en contacto con todos los instrumentos que Dios ha utilizado en nuestras vidas, no olvidemos orar por ellos y siempre que tengamos la oportunidad, mostremos gratitud.

Agradecido de muchos;

Israel

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1 thought on “¡Agradecidos!

  1. Hola Pastor Israel!

    Gracia y paz para usted y su amada familia.

    Disfruto su enseñanza y ésta fue muy hermosa y directa (gratitud vs ingratitud).

    Saludos a la congregación.

    Los amo,
    Sister Vicky

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