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Venciendo el sufrimiento del acoso por los creyentes

Mucho se habla del acoso o (bullying) en nuestros días. Es un mal social que se ha manifestado en prácticamente en todos los ámbitos de la sociedad. Eso incluye en la comunidad de fe. Sí, creyentes dentro de la iglesia acosan a otros.

Aunque con vergüenza y dolor, tengo que admitir que tal mundana dinámica se manifiesta dentro de las filas de las congregaciones.

Lo que comparto en este tema lo hago con el propósito de profundamente exhortar a corregir lo que ya hemos identificado. No lo hago con rabia o sarcasmo. Lo hago con ánimo de que los que acosan se detengan y los acosados sean consolados. Ese es mi propósito y oración.

El tema en la Biblia

Alguien podría preguntar, ¿es el tema bíblico? ¿Podemos verlo en las escrituras solo esto es mi buena intención? Porque, a fin de cuentas, las intenciones por buenas que sean solo intenciones son.

La respuesta es sí. El tema es bíblico. Solo la bendita palabra de Dios registra y comparte las más edificantes y consoladoras historias de la vida real.  Historias que impregnan huellas positivas. Historias que confrontan, en fin, historias selectas por Dios que cambian nuestras vidas.

La historia que consideraremos no es la excepción. Es una de las más conmovedoras y edificantes, en que observamos el poder de Dios obrar un milagro que cambió la vida de una mujer, una familia y una nación. Esta historia es la historia de Ana.

Es una de esas historias que nos ayudan a continuar en la vida a pesar de las dificultades causadas por acoso dentro de las congregaciones que podríamos estar atravesando.

¿Quién fue Ana?

Fue una de las mujeres de un hombre llamado Elcana, cuyo nombre significa, (Dios posee o Dios crea).

Esta mujer es reconocida en la Biblia por ser una mujer de profunda, sincera y perseverante oración. Al punto que el resultado de su fe y oración fue reconocido en el libro de Hebreos 11:32-34. Ana fue una ferviente adoradora y excepcional mujer de fe.

Su nombre Ana, significa (Gracia). Ella era estéril y tenía en su misma casa a su peor enemiga. Ana era ridiculizada y emocionalmente maltratada por su rival, una mujer llamada Penina, quien la atormentaba por ser estéril. El nombre de su injuriadora Penina significa (Joya).

El caso de acoso contra Ana

1 Samuel 1:6-19

“Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?”

El acoso de Penina contra Ana era muy cruel y vil. Penina acosaba a Ana porque que Ana era estéril. Penina había podido dar hijos a su marido compartido, Elcana y Ana no.

En la sociedad en que vivía Ana ser estéril era algo muy denigrante y humillante para una mujer. Ser estéril era motivo de repudio por el marido de una mujer. La atención hacia la mujer estéril era de inferior calidad, debido a que dicha mujer no concebía hijos y por ende no contribuía en desarrollar descendencia generacional. De esta tragedia en Ana se burlaba Penina.  

¿Ha sido víctima de acoso por alguna desventaja física por creyentes en y fuera de la iglesia? Si lo ha sido o está siendo siga leyendo.

El acoso de Penina contra Ana era tal que Ana estaba tan irritada, enojada y entristecida al punto que le causó depresión. La Biblia dice que lloraba y no comía. Su esposo Elcana mismo parecía estar preocupado por la condición depresiva de Ana. Él le preguntaba a Ana ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?”

Elcana no solo parecía preocupado, sino también frustrado por la impotencia de no poder ayudar a Ana. Eso lo podemos ver en el texto cuando Elcana pregunta: ¿No te soy yo mejor que diez hijos? Esta pregunta nos arroja luz para comprender el texto con mayor claridad. Porque revela que Elcana sabía la causa primordial del sufrimiento de Ana. Él sabía que su aflicción era porque era estéril. Aunque Elcana parecía estar siendo considerado con Ana, Elcana a su vez no había logrado detener el acoso contra Ana. Además, con su pregunta, Elcana estaba invitando a Ana a que se resignara de su condición.  

Es la típica dinámica que se desarrolla en el ciclo de acoso, los que deben detenerlo no lo hacen y en sus frustraciones invitan o sugieren a los acosados a que resignen y simplemente lo acepten.

Agravantes en el acoso

El acoso de la cruel Penina no terminaba ahí. Penina le añadía unos agravantes. Ella lo hacía constantemente de manera inoportuna e imprudente. Penina lo hacía cada año cuando subía a la casa de Jehová.

Ser acosado de por si es algo malo, pero se agrava cuando lo sufrimos en momentos cuando nos dirigimos a la casa de Jehová, en ese particular momento en que nos disponemos en esperanza buscar ese bálsamo tan necesario. Tal inoportuno acoso impacta negativamente nuestras vidas, así afectando nuestra comunión y paz. Elementos tan necesarios en la adoración y enfoque espiritual.

Debido al dolor que causa el acoso, al llegar el día en que se iba a la casa de Jehová, en vez de ser un día esperado con fe, esperanza y entusiasmo, ahora era un día de tristeza y ansiedad.  Ser afligidos es algo que entendemos nos ocurrirá, pero ser afligidos cuando precisamente vamos a la casa de Jehová es una muy triste situación.

De Ana podemos aprender

De Ana podemos aprender algo muy interesante. Ana no dejaba de ir a la casa de Jehová. No empece su injuriadora iba a la misma casa de Jehová, la fe de Ana era sostenida por Jehová. Ana perseveraba a pesar de su depresión y condición física.

Ana nos enseña que los efectos del acoso no detienen el propósito de Dios aun en medio de las más crueles condiciones de acoso realizadas por creyentes.

Ana se levantó, comió y bebió y aunque aún cargaba grande amargura en el alma, no empece oraba a Jehová. No permitió que el acoso, la depresión y su frustrado marido la detuvieran en buscar a Dios para su vida.

Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.”

El acoso y sus efectos ni nuestras limitaciones detienen la mano y agenda Divina en relación con su propósito en nosotros. Lo que debemos hacer es seguir confiando en Dios. Continuar orando no empece a cómo nos sentimos. Aunque tengamos acosadores, oremos, aunque tengamos dolor y amargura, oremos, aunque nos malinterpreten los carnales, sigamos orando. Llorar delante de Dios no es pecado, si hay que llorar, lloremos con todo el corazón.

 No olvidemos comprometernos con Dios

A muchos de los que sufren acoso lo que se les está ministrando es motivación psicológica con confesión positivista, esto último no es otra cosa que metafísica. ¿Sabía usted que los que enseñan como evangelio esta doctrina de demonio, les conviene que de usted sigan abusando? Ellos se lucran de su dolor. Si, ellos no son parte de la solución, son parte de la enfermiza dinámica. Son los que le dan un efímero aliento para que siga en el cruel ciclo. Para mi esos son ¡Monstruos!

La verdad es que usted no necesita esa baratija. Usted mi amado hermano(a) no necesita desbalanceada motivación humana, usted y yo lo que debemos hacer es comprometernos con Dios. El es nuestro perfecto motivador. Dios mismo no motiva a orar de la manera de acuerdo con su designio. Es ahí donde experimentamos la sanidad de su amoroso bálsamo.

“E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.”

Ana se comprometió con Dios. Para hacer algo así, Dios mismo tiene que motivarnos a realizarlo. Lo que nos motiva es el propósito de Dios y es Él quien nos motiva. Él nos impulsa, guía y fortalece para que nos alineamos con lo decretado por Él. Dios no siempre está de acuerdo con nuestros sentimientos, pero Dios siempre estará de acuerdo con nuestro bien; y nuestro bien, es que estemos en su propósito.

Comprometernos con Dios aliviará el dolor causado por el acoso. Lo peor es que además de estar siendo golpeados por el marrón del acoso, estemos desorientados en la vida.

Oremos, aunque los religiosos nos juzguen mal

Nunca faltan los religiosos carnales que están observándonos dentro de la casa de Jehová. Estos, debido a su pobre y genuina vida de oración han consentido en pecar y por ende, están ciegos.

Es muy triste esto. Los que, dentro de la casa de Jehová, deberían estar dispuestos a ayudar a los que sufren acoso, lo que hacen es mal juzgarlos por su falta de sabiduría, prudencia, discernimiento; en fin, amor.

Elí era el sacerdote que debió haber cerrado su boca si no tenía claro que le pasaba a Ana. Pero Elí la juzgo como ebria y bajo esa errónea presunción, le interrumpe la oración de Ana. ¿No le ha ocurrido que ni aun en la casa de Jehová a veces puedes orar en paz? Sí, a mi también.

“Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino.”

El acoso ni nuestra limitación debe detener ni mucho menos determinar cuánto oramos. Ana oraba largamente delante de Jehová. Ana oraba en su corazón y no dejaba que su oración se escuchara. Oremos, oremos y oremos cuando el acoso nos quiera destruir.

Dios escucha y responde

“Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste. Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella. Aconteció que, al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová.”

La oración sincera con la fuente de motivación correcta dirigida a Dios es escuchada y en su tiempo respondida. La depresión es sanada y la adoración se fortalece. La vida familiar es sanada y los acosadores enmudecidos.

Deseo dejarle con un modelo de oración para el que está sufriendo acoso de cualquier tipo. No es un rezo, es una ferviente oración de la cual debemos aprender no a memorizar, sino a realizar con el más profundo entendimiento. Pídale a Dios que le enseñe en cada palabra el Divino propósito por el cual Él la inspiró y sobre todo dele gloria a Dios, porque a través de su prueba se encontró con esta reveladora historia.

Que su vida sea de ejemplo a otros que sufren acoso, tal como lo es la de Ana la madre del profeta.

Aprendiendo de Ana;

Israel

1Sam. 2:1-11

1 Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación.

2 No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro.

3 No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehová, Y a él toca el pesar las acciones.

4 Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los débiles se ciñeron de poder.

5 Los saciados se alquilaron por pan, Y los hambrientos dejaron de tener hambre; Hasta la estéril ha dado a luz siete, Y la que tenía muchos hijos languidece.

6 Jehová mata, y él da vida; Él hace descender al Seol, y hace subir.

7 Jehová empobrece, y él enriquece; Abate, y enaltece.

8 Él levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo.

9 Él guarda los pies de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas; Porque nadie será fuerte por su propia fuerza.

10 Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronará desde los cielos; Jehová juzgará los confines de la tierra, Dará poder a su Rey, Y exaltará el poderío de su Ungido.

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