fbpx
Anuncios

A la imagen de Dios

“Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”  Gn. 1:26-27

         Por años se a debatido en cuanto a lo que es la imagen de Dios en el hombre. 

         Los teólogos aún debaten sobre el tema. Parte de lo que hace el tema debatible es que la Biblia no lo define per se, sólo se pueden hacer inferencias de los versos citados arriba. 

        No por eso el tema no debe ser considerado. Es de vital importancia hacerlo debido a que el no conocer nosotros lo que es la imagen de Dios, ni conocer a Dios correctamente no nos conoceremos debidamente a nosotros mismos. 

Tres Posiciones        

Sólo para ayudarnos a entender esto más claramente les presento las tres posiciones de ver este tema: 

1) La funcional 

        Comienzo con esta porque es la más que se ha destacado en nuestros días. Esta enseña que la imagen de Dios no es algo que esté presente en la composición del hombre, ni que sea la experiencia de la relación con Dios o con los demás seres humanos, sino que la imagen consiste en algo que uno hace. Específicamente el ejercicio de gobernar y/o tener potestad sobre la creación. Utiliza como fundamento (vs.26b) “señoree” 

         El problema con esta posición es que se da a entender que la imagen de Dios en el hombre es sólo una función. Cuando en sí el hombre puede ejercer el señorío atribuido por Dios, sobre otras criaturas, porque tiene la imagen de Dios. Primero Dios le dio su imagen y luego le dio la responsabilidad. Primero lo cualifica y luego le da el trabajo. 

2) La relacional 

         Es la que la teología postmoderna están utilizando actualmente. Esta enseña que los seres humanos están hechos a la imagen o que muestran la imagen de Dios, cuando establecen una relación en particular con Dios y/o otros seres humanos. O sea que la relación ES la imagen. 

        Aquí el problema es que esta posición solo se concentra en que existe imagen, no dice lo que es. Además, que depende del hombre que esa imagen se manifieste porque está sujeta a su relación, o sea, que sí el hombre no está en relación con Dios se puede decir entonces ¿qué no tiene la imagen de Dios en él? 

3) La sustancial 

        Es la más usada a través de la historia de la iglesia. Enseña que la imagen de Dios está en la misma naturaleza del ser humano en la forma en que fue hecho. Porque somos seres humanos, somos la imagen de Dios. La imagen en sí es el conjunto de cualidades que se requieren para que las relaciones se den y las funciones se puedan ejercer. Contiene la voluntad, emociones, razón y libertad limitada , conceptos, ideas y creatividad. Es la posición completa y correcta. 

Es importante señalar  

       La imagen no se perdió en la caída del hombre, se distorsionó pero no se perdió. 

        En el decalogo (los diez mandamientos), Dios prohibe el asesinato. Los diez mandamientos fueron dados siglos después de la caída del hombre en Edén. Sin embargo, Dios castigó a Caín por haber matado a su hermano Abel. Suceso que ocurre no muy distante luego de la caída. El punto es que la imagen de Dios en el hombre nunca se perdió aun después de haber pecado.  

      En el texto a continuación, aprendemos que antes de que se dieran los diez mandamientos, Dios dijo que el hombre (ya caido), continuaba teniendo la imagen de Dios. 

“El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.”  Gn.9:6

El Concepto es reafirmado 

        En el Nuevo Testamento se reafirma que la imagen no se perdió en la caída: 

1 Corintios 11:7 “Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón” 

Santiago 3:9 “Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios” 

2 Corintios 3:18 “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” 

Colosenses 3:10 “y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” 

Romanos 8:29 “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” 

       Para entender la imagen de Dios tenemos que ver detenidamente a Jesús. El es la máxima manifestación y ejemplo de la verdadera imagen de Dios en el hombre. 

Colosenses 1:15 “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.” 

¿Por qué este tema? ¿Tiene algún uso práctico o es mera información teológica? 

       El propósito de este tema es fortalecer la vida práctica de los hermanos. Precisamente, porque aun después de la caída, la naturaleza pecaminosa se manifestó, no significa que hayamos perdido la imagen y semejanza de nuestro Creador. Por tanto, de Cristo, el primogénito de toda la creación, podemos aprender y aplicar los siguientes principios.    

        Basandonos en el evangelio de Juan capitulo 17 vemos: 

1. Oración  

“Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;” Juan 17:1

        El capítulo 17 del evangelio según Juan se conoce como la oración intercesora de Jesús. Si Jesús intercede por los discípulos, quienes eran hombres pecadores, es porque eran de Dios. Si Cristo oró, ¿no deberíamos nosotros orar también? La oración debe ser nuestra más prominente disciplina espiritual a seguir. Desde ella todas las demás disciplinas toman eficacia.  

      Por ejemplo: leer la Biblia sin orar nos llena de información pero se hace muy difícil aplicar prácticamente lo aprendido. Sin oración no podemos comunicarnos efectivamente con Dios. El ayuno sin oración es prácticamente pasar hambre, etc. En fin, una vida de adoración requiere profunda oración.       

2. Unidad  

Los versículos 21-22 dicen: 

“para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.” 

La unidad requiere verdad. No se puede estar en unidad si no hay algo más poderoso que una. Esa fuerza unificante es la verdad gloriosa del Dios Soberano. Cristo oró que seamos uno en Dios. Uno con la verdad absoluta. 

      Nadie puede unirse a otro o alguna causa a menos que esté de acuerdo con una verdad. Nadie se une a otro si no cree lo mismo. Claro, vivimos en tiempos en que la relatividad de la verdad es la orden del dia. Es por lo que, los que hemos recibido del Señor la única y absoluta verdad del evangelio del Reino de Dios, debemos mostrar a través de una inquebrantable unidad, esa gloriosa verdad. Nuestra unidad debe ser tan fuerte que el mundo crea que Cristo fue el enviado del Padre.  

Tanta división entre nosotros no muestra la gloriosa unión de la cual el Señor intercedió para aquellos que, aun después de haber pecado, no perdieron la imagen de Dios en ellos.  

Algun lector dira: “¡Ah! Israel olvidate de eso. Tu lo que quieres es que estén de acuerdo contigo.” No busco eso. Pretender eso sería absurdo y arrogante. Es precisamente la arrogancia lo que nos mantiene tan divididos. Cuando un hermano que cree la verdad absoluta del evangelio se distancia de otro por asuntos meramente secundarios u opiniones encontradas. Opiniones que no atentan contra los principios y fundamentos de esa verdad,  y rompe filas de unidad, se debe a su arrogancia.

El desacuerdo en una opinion de índole secundario, no lo tolera, lo toma personal y se le enciende el siniestro fuego del orgullo. En fin, se rompen filas no por amor a la verdad como se alega muchas veces. Se rompen filas por amor a ellos mismos.  

     Caer en esa tentación es detrimental para la unidad que el mundo debe ver en nosotros, sin mencionar que va en contra de lo que el mismo Señor oró.  

Vivimos en tiempos que la relatividad de la verdad no es sólo característica del mundo, sino que ahora dentro de la verdad absoluta los hombres hacen su “verdad absoluta”. En otras palabras, una verdad dentro de la Verdad.  

¿Soy yo ecumenico? No, no y no. Simplemente soy uno que cree que por amor a la sana verdad absoluta revelada en las escrituras, debemos estar unidos, no desunidos por luchas necias para determinar quién tiene la razón. La razón la tiene Dios y su infalible verdad. Luchar con otro hermano que está y cree en esa razón, es buscar saciar la sed del sediento ego por ser reconocido.

¿Quien determina esa verdad? ¿Yo? Yo no. Ni soñarlo. Ni tampoco ningún otro ser humano. Lo determina la misma autoridad del Dios quien la inspiró. El perfecto balance que la sana interpretación de la palabra de Dios ofrece.   

3. Sometimiento  

En el versículo 4 dice: 

“Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.” 

Si hay un principio con el cual todos luchamos en mantener, es el sometimiento. Existen varios factores que contribuyen a eso: 

    a. Voluntad- Nuestra voluntad constantemente está en lucha contra la voluntad de Dios. Es característico del ser humano hacer su propia voluntad.  

    b. Irreverencia hacia Dios- Un corazón (mente) irreverente, endurecido y torcido contra Dios, hace el sometimiento difícil. 

    c. Selectividad- Muchas veces escogemos a que nos sometemos. Claro, la Biblia enseña que no podemos someternos al pecado ni nada pecaminoso. pero muchas veces aun dentro del propósito de Dios con nuestras vidas, solo queremos someternos a lo que consideramos necesario. Se nos olvida que en los propósitos y procesos de Dios en nosotros todo es necesario. 

    d. Desconceptualización- Se tiene un mal concepto de lo que es sometimiento. Sometimiento es hermano de obediencia. Sin sometimiento no hay obediencia.  

Podríamos abundar en cada uno de estos factores y aun mencionar otros. Pero no es el tema.  

El Señor nos enseñó lo que es sometimiento. Dijo que Él había acabado lo que se le encomendó que hiciera. Lo que se encomendó fue ir a la cruz. Dura misión, solo Él podía ser el escogido para tal portento.  

      Aun asi, en el huerto del Getsemaní dijo: 

 “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: «Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.»  Mateo 26:39  

Tres veces oró las mismas palabras. En otras palabras, tres veces oró que hacer la voluntad del Padre era lo que importaba no empece al sufrimiento. ¡Que ejemplo! 

A pesar que nuestra voluntad lucha contra la de Dios, por cuanto aun está en nosotros la imagen de Dios en nosotros, podemos rendir nuestra voluntad, con la ayuda de Dios, a someternos a su Divina voluntad. 

Terminemos lo que se nos ha encomendado hacer para la gloria de Dios. Sometamonos a Él y su orden.  

Que los siguientes versos nos animen continuar adelante a pesar que tenemos defectos. Cristo no tuvo ni tiene defectos, aun asi, nos enseñó con su gran ejemplo mientras estuvo en la Tierra, a  depender de Dios para desarrollar la obediencia. Obediencia tan necesaria en nuestras vidas.

“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;” Heb. 5:7-8  

Concluyendo 

De Adán heredamos la distorsión de esa imagen de Dios en nosotros, pero en Jesús esa imagen será libre de distorsiones en nuestra resurrección. 

“Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.” 1Cor. 15:45-47  

Con la imagen de Dios y defectos; 

Israel 

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: