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Es solitario para el que se aísla.

¿Por qué es muy importante para mi compartirles estos artículos? No es porque es mi “hobie” o entretenimiento, ni porque no tengo nada mas que hacer. De hecho, por estar bastante ocupado es que no había podido escribir hacía unos días.

Mi razón primordial al escribir es que Dios sea glorificado. Si, porque si algo de lo que Él me ha dado para compartir, bendice su vida, Él es glorificado. Él es glorificado porque al escribir estoy obedeciéndole.

Además, la razón por la escribo es porque hemos establecido una relación a través de este medio. Aunque no todos nos conozcamos personalmente, nos comunicamos, esperamos saber uno del otro y se ha establecido una conexión.

Conexión de muchísimo valor. Una conexión que nos mantiene aprendiendo uno del otro.

He aprendido mucho de sus comentarios y reacciones luego que han leído los artículos. Que ustedes se tomen el tiempo para expresar sus inquietudes, victorias y retroalimentación, a un artículo compartido, para mi tiene un valor incalculable. Es la forma en que me dan claramente a entender que hemos establecido una relación.

¿A dónde quiero llegar con todo esto? ¿Cuál es mi punto? Sencillo, que no estamos solos. Solo estaremos solos si nos aislamos de los demás.

Mucho se ha hablado de la soledad en el ministerio. Que estar en una posición de influencia o autoridad, trae consigo soledad. En el mundo secular se le llama: “estar en la cima es solitario”. Puedo comprender el punto que presenta dicho pensamiento, pero luego de leer detenidamente Romanos 16:1-24, comprendí que, no es concretamente cierto.

Aquí el pasaje:

16 Os recomiendo, además, a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea. 2 Recibidla en el Señor, como es digno de los santos, y ayudadla en cualquier cosa en que necesite de vosotros, porque ella ha ayudado a muchos y a mí mismo. 3 Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, 4 que expusieron su vida por mí, a los cuales no sólo yo doy las gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles. 5 Saludad también a la iglesia que se reúne en su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para Cristo. 6 Saludad a María, la cual ha trabajado mucho entre vosotros. 7 Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y compañeros de prisiones. Ellos son muy estimados entre los apóstoles, y además creyeron en Cristo antes que yo. 8 Saludad a Amplias, amado mío en el Señor. 9 Saludad a Urbano, nuestro colaborador en Cristo Jesús, y a Estaquis, amado mío. 10 Saludad a Apeles, aprobado en Cristo. Saludad a los de la familia de Aristóbulo. 11 Saludad a Herodión, mi pariente. Saludad a los de la familia de Narciso, los cuales están en el Señor. 12 Saludad a Trifena y a Trifosa, que trabajan arduamente en el Señor. Saludad a la amada Pérsida, que tanto ha trabajado en el Señor. 13 Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre, que lo es también mía. 14 Saludad a Asíncrito, a Flegonte, a Hermas, a Patrobas, a Hermes y a los hermanos que están con ellos. 15 Saludad a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos. 16 Saludaos los unos a los otros con beso santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo. 17 Pero os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y ponen tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido. Apartaos de ellos, 18 porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y halagos engañan los corazones de los ingenuos. 19 Vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, y por eso me gozo de vosotros. Pero quiero que seáis sabios para el bien e ingenuos para el mal. 20 Y el Dios de paz aplastará muy pronto a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. 21 Os saludan Timoteo mi colaborador, y mis parientes Lucio, Jasón y Sosípater. 22 Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor. 23 Os saluda Gayo, que me hospeda a mí y a toda la iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto. 24 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

  Luego de leer este pasaje, el mensaje que Pablo nos da es que el amaba a esa gente.

Pablo se acordaba de cómo muchos de ellos lo habían ayudado. Él enviaba saludos llenos de amor a todas esas personas, porque de alguna manera u otra, significaban mucho para el apóstol. Pablo los llevaba en corazón, sabía de sus vidas y tenía conexión con ellos.

En el tiempo de Pablo no existía Facebook ni Instagram. No existían redes sociales cibernéticas, pero existía lo que une a los seres humanos, amor.

Un amor sincero que no olvida a los amigos, colaboradores, consiervos y el valor de la gente.

Quince veces Pablo dice: “Saludad”. ¿Que conlleva un genuino saludo? Amor. Sin amor el saludo es mera politiquería o cortesía. Aquí Pablo no está ni política ni cortésmente enviando saludos. Él tenía conexión con la gente y les estaba expresando amor a través de esta carta tan importante como la escrita a los Romanos.

Pablo fue el hombre que más escribió en el Nuevo Testamento. Sus escritos inspirados por Dios le han dado un especial sitial dentro de la iglesia. Fue un hombre muy educado y estricto en su manera de vivir y enseñar el evangelio que se le delegó por parte del Señor Jesucristo.

Pablo es considerado uno de los gigantes de la fe cristiana. Su vida ha sido una de las vidas más influenciadoras a millones de hombres y mujeres. En fin, no terminaría escribiendo de Pablo.

Si hay alguien que podríamos decir que estuvo en la cima de la fe cristiana, por su autoridad, testimonio y enseñanzas, lo fue el apóstol Pablo. Sin embargo, no estuvo solo en esa cima. Tenia muchos que le acompañaban. Aun en la prisión, estaba con Lucas, Silas y Onésimo. Y otros como Andrónico y Junias que a quienes él mismo llamaba: “mis compañeros de prisiones”

A pesar de la gran influencia y autoridad que se le delego, Pablo no se aislaba de la gente. No estaba solo. El llevaba en sus corazones a quienes el amaba y lo amaban. Él los podía mirar a los ojos y decirles te amo.

En buen líder no solo sabe movilizar y ubicar gente. No solo es un gran planificador y ejecutor de estrategias. No es solo lograr metas trazadas y tener el privilegio de utilizar íntegramente la autoridad confiada. Un excelente líder es aquel que después de realizar todo lo antes dicho, mira a los ojos a aquellos con quienes trabaja y le hace preguntas de sus vidas. Los conoce y ellos lo conocen a él. Se preocupa por esa gente. Está en profunda conexión con ellos.

Solo el que aísla por temor a ser conocido o no poder conocer a otros, es el que se quejará de soledad.  

La falta de amor genuino está sentada en altas posiciones. Pero para esos eso es el liderato, una mera posición, un título o una fría y solitaria sillita. es glamour y estatus. Es poder y conveniencia personal. Es la oportunidad de someter a otros y ellos no someterse. En sus mentes, es la recompensa a la cual sentian que se les debia.

No es hasta cuando experimentan el dolor causado por la fría navaja de la soledad, y se auto victimizan, quejándose de que están solos y nadie los rescata de la cruel soledad.

Dentro de las estructuras eclesiásticas lamentablemente vemos pseudo líderes detrás de secos e inertes pulpitos, desde los cuales, sí algunos predican el evangelio, pero distantes de la gente. Sin una real conexión ni tan siquiera una genuina intención de conectar y expresar el amor del que predican.

No confundamos límites saludables para poder mantener la santidad y orden dentro de la iglesia, con aislamiento. El mismo Pablo enseñó que se deben tener límites con aquellos que ponen tropiezos, causan divisiones y engañan a los ingenuos.

Los necesarios límites que se deben tener son con el propósito de promover la salud espiritual. En cambio, el aislamiento es producto del temor, orgullo, coraje, decepción y depresión.

Pablo no se aisló de la gente, aunque las autoridades civiles, eclesiásticas y legales lo aislaban de la sociedad por predicar el evangelio de Jesucristo. Estando preso escribió bajo inspiración a aquellos que amaba.

Cristo, aun medio de golpes y un injusto juicio, miro a los ojos de Pedro. En medio de la gran multitud, en la oscura noche, sabía dónde estaba su discípulo y lo miró antes que el gallo cantara. En otras palabras, no se aisló ni desconectó de su discípulo.

¡Qué amor!

¿Te sientes solo(a)? ¿No sera que estas aislado(a)? ¿Que perdistes la fe en que el ser humano es capaz de amar? ¿O será que en medio de la frustración decidistes cerrar todas tus puertas a conectar con los demás?

Conéctate con los que amas. Recuerda siempre hay gente a quien amar. Amar es una decisión. ¡Decídete!

Conectado en amor;

Israel

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